MI LOGOTIPO

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lunes, 31 de mayo de 2010

ARDIENTE Y BELLA

De nuevo os publico un relato corto de mi buen amigo Pedro Sánchez. El cual me comenta sin tapujos que cuida mas a su moto que a su mujer. Saludos; Mikimoto Requena

Despertó súbitamente al sentir el frío contacto del suelo. Su espalda contra la losa, sus brazos inertes. La sangre que martilleaba en su confundido cerebro se obstinaba en fluir por un cuerpo paralizado, pero el dolor fue abriéndose paso hasta reclamar toda su atención. Y con éste, el movimiento, hasta que muy lentamente recobró la conciencia.

No sabía muy bien dónde se encontraba, no conseguía recordar.

Estaba completamente solo, podía sentirlo. Se movió lentamente, de un lado a otro, buscando alguna referencia que le hiciera recordar, hasta que alcanzó una de las ventanas y pudo certificar la soledad del lugar. La casa se encontraba perdida en medio de la nada. Pero su inquietud disminuyó progresivamente. Comenzaba a sentirse fuerte y con pasos más decididos continuó la investigación por la parte de atrás de la casa. Atravesó la planta baja en dos zancadas y salió al exterior de un patio débilmente iluminado, y a la luz del farolillo que colgaba sobre su cabeza, la vió.

Allí estaba ella, su Harley Davidson.

Instintivamente se acercó, despacio, y al llegar a su altura quedó hipnotizado, entonces alargó una mano y la acarició, notando su olor, su brillo reflejado en el desnudo metal. El deseo contenido brotó de golpe. La respiración aumentó su ritmo, cada vez más intenso, mientras deslizaba la palma de su mano por las curvas del depósito.

La tocó y se llevó un dedo a los labios, quedando impregnado de su sabor, y deslizó suavemente sus dedos por el asiento. Bajo ese velo de humedad estaba ella, aguardando impasible ante el firme contacto de su mano. Intuyó su calor a través de la chapa; le estaba esperando…

La montó, el sillín de cuero abrazó sus nalgas recibiéndolo y un frenesí le recorrió la espalda y como si de una cuerda se tratara se tensó, arrancando entonces el motor al mínimo contacto y provocando una fuerte vibración entre ambos. La presión contra el depósito se hizo más intensa, y aceleró suavemente, pudiendo sentir en su constante carrera cómo subía la temperatura del interior, y así, arqueando su cuerpo hacia ella, intentando fundir jinete y montura, y en un estado de euforia contenida fue acelerando, más y más, notando que la vibración crecía, lo envolvía, le impedía pensar. El gozo fue en aumento hasta que la cadencia provocada le arrancó los primeros jadeos. La noche era su aliada. Aumentó el ritmo hasta que notó su piel sudada. El esfuerzo casi le hacía temblar.

Y al fin gritó, en un alarido creciente de rabia contenida. Se sintió libre. Y aceleraba y aullaba. Y la explosión le nubló el cerebro. Desaparecieron su mente y su cuerpo, y sólo quedaron el sabor y el olor que ella emanaba.

Y respiró.

Con tal placer lo hizo que cayó a sus pies, adormecido.

Y ella aguardó.

Ardiente y bella.


Despertó súbitamente al sentir el frío contacto del suelo...su espalda contra la losa...

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